El Mata-Gigantes

Escrito por Miguel Jara.

A doscientos cincuenta kilómetros al norte de la capital, en una localidad llena de magia, clima fresco y rodeada por tres Volcánes: Miravalles, Rincón de la Vieja y Tenorio vive el mata gigantes. Aguas Claras de Upala.

Cuatro vacas flacas pelean el poco pasto que les queda en un cuadrante al lado atrás de su casa, de vez en cuando un novillo corre tratando de llevar el paso de un chico moreno y flaco que corre como un rayo en los pastizales.

Un gigantesco árbol de Ceibo es fiel testigo de sus jornadas de entrenamiento y trabajo, Georman Rivas tiene 19 años, es hijo de valientes campesinos: don Santiago y doña Teresa, es el menor de cinco hermanos, Elieth, Lenin, Exania, Yariela .

“Yo quería ser como mi padre, un futbolista cotizado en la zona pero mi talento no estaba en el fútbol, eso me frustró un poco, pero en el Liceo me motivaron a correr y ahí inició la pasión por el atletismo”. Comenta Georman con la tez sudada luego del entrenamiento.

Georman ya tiene medallas de plata en Juegos Centroamericanos, en 1500 y 3000 con obstáculos, por si fuera poco ya ha enfrentado a los mejores corredores del país en carreras de 10kms y los abatió.

Don Santiago no oculta el orgullo por su hijo. “Cuando viajaba a San José me daba miedo que le pasara algo y luego cuando salió en avión fuera del país todavía más, pero él disfruta mucho y viene todo contento, nos cuenta sus aventuras lo que ahora nos pone más tranquilos. Se que anda con gente sana y él también lo es, por eso el deporte ayuda a la juventud a ser sanos”. Una lágrima asoma en los ojos de su progenitor, un señor de mirada noble pero de manos pesadas labradas en el campo.

Ordeñar, sembrar arroz, frijoles, maíz, chapear, cortar leña son labores que desde niño padre e hijo hacen a diario. Don Santiago se extraña ante la pregunta de cómo le alcanza a Georman el tiempo para hacer todo eso, entrenar y estudiar.

“Fácil, aquí los niños  quieren ser como el papá, a las 6 a.m. ya estamos trabajando y es parte de la vida, yo trabajo para comer”.

Mientras tanto, Georman termina su entrenamiento y ve el reloj , dice que va tarde a un homenaje al Liceo de Aguas Claras de Upala de donde precisamente se egresó hace un par de años, camina sin prisa entre las gallinas de la casa que cacarean y corretean todo el día.

Fue en el Liceo donde el profesor Greivin vio algo distinto en Georman, a pesar de que no era bueno en futból el sabía que corría mucho más que los otros.

Camina pausado, entra a su humilde morada, una casita de madera donde todos los espacios son pequeños, sala, cocina y tres cuartitos todo en 40m2.

En su cuartito tiene cables donde tiende su ropa deportiva y de andar, limpia e impecable.

Sale ataviado con un jeans, camisa blanca y tenis, camina 300mts y entra al Liceo. La gente le da la mano y lo felicitan por su última victoria en San José, (la carrera Kolbi) “Georman ahí lo vi en el periódico, muy bien campeón que orgullo”, le dice el guarda al entrar. Rivas humilde pero formal responde con sencillez, “Si, muchas gracias”, le da la mano y sigue su camino al homenaje.

El apoyo y las muestras de cariño de la gente de Aguas Claras son combustible diario para Georman. “La gente y los niños de la comunidad me dan mucha alegría y motivación, saber que algunos quieren correr como yo o ir a la universidad es muy bonito”.

Más tarde nos lleva a conocer el cuadrante, una zona de lastre llena de montañas donde se divisa a lo lejos el Lago de Nicaragua. “Aquí entreno cuestas, me gusta mucho porque es muy solitario y tranquilo”.

La pereza, el cansancio, la desmotivación o las excusas parecen ser palabras ajenas a Georman. “Entreno atletismo seis veces por semana, también hago ciclismo de montaña para descansar piernas, trabajo un poco en casa y estudio Administración en la Universidad allá en Liberia, donde trato de hacer la pista o trabajos de calidad”.

Georman lleva cuatro materias en la Universidad en Liberia gracias a una beca de Coopenae y la Universidad de San José, agarra bus de mañana de ida y de regreso de tarde o noche según le toque.

Con hablar pausado y mirada profunda Georman reflexiona acerca de su futuro “Estar en el grupo de detección de talentos de Hypoxic y patrocinado por Coopeane es una oportunidad muy grande para mi, vean de donde soy, yo quiero que si a mi me va bien le vaya bien a otros que no tienen oportunidades, por eso trabajo duro a diario”.

¿Hay señal para soñar en grande para un chico de Aguas Claras de Upala?

“Yo me veo en una olimpiada, me gustaría romper records como el del 1500 y espero lograrlo. Hace dos años veía lejano ganar una carrera allá a los de San José y ahora lo hago, lucharé por mis sueños y por dar a conocer más a Aguas Claras de Upala y por supuesto a Costa Rica”.

Regresamos a su casa, su padre don Santiago pica una gran carga de leña y Georman se ofrece ayudarlo, toma el hacha y con precisión hace trocitos, lo que más tarde será el combustible para la cocina de la casa.

En este  lugar recóndito, lleno de paz y naturaleza, sin apego a lo material, cargado de valores vive y trabaja “El Mata Gigantes”, Georman Rivas.